Buenas tardes. Soy Tatiana Fernández, Presidenta de la Asociación Ecuatoriana de Cuidados Paliativos (ASECUP). Mañana celebramos en Ecuador el Día de los Difuntos, festividad fruto de la fusión entre una costumbre milenaria de nuestros antepasados indígenas y del catolicismo que vino después. En estas fechas se preparan la colada morada y las guaguas de pan, para representar el cuerpo y la sangre del difunto. Solemos ir a visitar los cementerios, y aunque este año esto se prohibió debido a la emergencia sanitaria, este es el día dedicado a recordar nuestros seres queridos que partieron y por ese motivo yo les invito a que usemos este momento para hacer una pausa, para pensar en todo lo que ha pasado en este año, en todos los que se fueron, en nuestros familiares, amigos, conocidos, en nuestros pacientes, en los casi 1300 ecuatorianos que fallecieron por causa del coronavirus, en condiciones que no fueron las ideales, que hubiéramos querido que fueran diferentes, hubiéramos querido que no tengan molestias, que no tengan miedo, que estén acompañados por sus familiares.
Tomémonos un tiempo, este tiempo, talvez mientras comemos, para enfrentarnos con los sentimientos que esto nos trae, reflexionemos en ellos, hablemos de ellos. Al hacerlo estamos trabajando en superar estas pérdidas. Tenemos que trabajar esto para poder levantarnos y estar mejor, y volver a trabajar desde el miércoles con todas las ganas, y con paz. Yo estoy haciendo este video ahorita como terapia también, como ritual también. Nuestros indígenas, en estas fechas desenterraban al difunto y le cargaban bajo el sol. Esa práctica fue sustituida por la guagua de pan, y persiste como ritual. Les invito a realizar el ritual de comer la guagua de pan y tomar la colada morada, mientras pensamos en todos los que se fueron y evocamos todo lo que esto nos hace sentir. Amarquen la guagua, pensando en esa persona o personas, en el país, en el mundo, en todos los sentimientos que están aquí, que son tantos, y cuando la coman, saboreen, disfruten el sabor, y regresen al aquí y ahora, esta es la prueba de que yo sigo aquí en el mundo, de que estoy presente. Dense este momento, les va a hacer bien, como les hizo a nuestros antepasados antes de nosotros. Aunque no podamos ir a los cementerios, esta es la forma de mantener la tradición, y a la vez de trabajar en sanar.



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